Nuevo dispositivo transcatéter ofrece otra opción a pacientes previamente considerados como de alto riesgo para cirugía.
Loma Linda University Health (LLUH) ha establecido un importante hito en relación con atención cardiológica avanzada al convertirse en el primer hospital no clínico experimental en la Costa Occidental que lleva a cabo un reemplazo mínimamente invasivo de válvula mitral el 24 de febrero de 2026, utilizando el sistema transcatéter para válvula mitral recientemente aprobado por la FDA, de Edwards Lifesciences.
Durante décadas, los pacientes que requerían una sustitución de válvula mitral tenían solamente una opción: cirugía a corazón abierto. Para muchos pacientes de edad avanzada o médicamente frágiles, esa cirugía implicaba mucho riesgo. Si el paciente no era lo suficientemente fuerte para soportarla, simplemente no había otra alternativa y su condición con frecuencia continuaba empeorando.
Existe ahora otro camino.
Joy Campbell (al centro) se convirtió en la primera paciente en la Costa Occidental en recibir la sustitución mínimamente invasiva de válvula mitral en LLUH, en un sitio no clínicamente experimental, de manos de los cardiólogos intervencionistas estructurales Dr. Amr Mohsen (izquierda) y Dr. Jason Hoff (derecha).
[imagen: Loma Linda University Health]
Hasta fines de 2025, el reemplazo de la válvula mitral requería la apertura del pecho, parar el corazón y colocar al paciente en una máquina cardiopulmonar. Aunque lo anterior significaba un salvavidas para algunos, involucraba un significativo tiempo de recuperación y de estrés físico.
“Los pacientes que no eran candidatos para una cirugía, carecían esencialmente de una solución”, explica Amr Mohsen, MD, un cardiólogo intervencionista estructural de LLUH. “Ellos vendrían tal vez repetidas veces al hospital con síntomas de insuficiencia cardiaca. Nosotros podíamos manejar la situación temporariamente con medicinas, pero permanecía el problema subyacente en la válvula”.
La válvula mitral regula el fluido sanguíneo entre las cámaras de la izquierda del corazón. Cuando falla, ya sea por tener una fuga grave, o por no poder funcionar ya en forma apropiada, los pacientes pueden experimentar fatiga extrema, dificultad para respirar, acumulación de fluido y frecuentes hospitalizaciones.
Con el nuevo dispositivo, los médicos pueden sustituir la válvula mitral a través de una vena en la pierna, evitando enteramente la cirugía a corazón abierto. La intervención dura típicamente unos noventa minutos o menos. Los pacientes despiertan pronto después de ello, pueden caminar el mismo día y con frecuencia pueden irse a su casa dentro de 24 a 48 horas.
“Es como la diferencia entre el día y la noche en comparación con la cirugía”, dice el Dr. Mohsen. “Hay un tiempo mínimo de recuperación. Les decimos a los pacientes: ‘vete a tu casa y regresa a tu vida’”.
Joy Campbell, de 76 años, sabe de primera mano lo que se siente cuando se acaban las opciones. Durante varios meses previos fue hospitalizada múltiples veces con síntomas de insuficiencia cardiaca cada vez peores, causados por insuficiencia de su válvula mitral. Llegó a estar tan débil que casi no podía subir las escaleras.
“No podía ni siquiera caminar”, dice la paciente Campbell. “Me gusta estar fuera atendiendo mis plantas. No tenía la energía necesaria. Me sentía más vieja que mis 76 años”.
Debido a su salud general y fragilidad, no se consideraba segura una cirugía a corazón abierto. Antes de que estuviera disponible esta tecnología, ella habría continuado el ciclo de entradas y salidas múltiples del hospital.
En vez de ello, se convirtió en la primera paciente en la Costa Occidental en recibir la nueva sustitución mínimamente invasiva de válvula mitral en LLUH en un sitio no clínico experimental, después de la reciente autorización del procedimiento por la FDA.
La mañana siguiente a la intervención, ya estaba caminando, tomando su cena y preparándose para irse a casa.
“Es mi nueva oportunidad de vida”, dice la paciente Campbell. “Si mi jornada puede ayudar a alguien más, estoy lista. Estoy tan agradecida”.
A diferencia de otras válvulas del corazón, la válvula mitral no es perfectamente redonda —tiene una forma más compleja. Eso hace que sea más difícil remplazarla sin abrir el pecho.
El nuevo dispositivo resuelve ese problema al utilizar un diseño de dos partes: un componente de acoplamiento que estabiliza la estructura de la válvula, seguido de la instalación de una válvula de recambio en su interior.
Todo el procedimiento llevado a cabo es guiado por un sistema de imágenes avanzado.
“Yo no veo directamente la válvula natural del paciente físicamente frente a mí, como la vería un cirujano”, explica el Dr. Mohsen “Yo trabajo a través de una vena en la pierna, observando imágenes detalladas del corazón en una pantalla. Esto requiere planificación meticulosa y un equipo de diagnóstico por imagen con amplia experiencia”.
En LLUH, el procedimiento es apoyado por un equipo multidisciplinario que incluye cardiólogos intervencionistas estructurales, cirujanos cardiólogos, especialistas en técnicas avanzadas de diagnóstico por imagen y expertos en insuficiencia cardiaca. Los pacientes son sometidos a estrecho seguimiento después de la intervención y reciben atención de seguimiento coordinado.
“Esto es algo que no puede hacerse en cada centro”, dice el Dr. Mohsen. “Se requiere experiencia, preparación y un equipo sólido”.
El mayor desafío ahora es concienciación.
“Muchos médicos y pacientes no se dan cuenta todavía de que existe esta opción”, dice el Dr. Mohsen. “Esa es la razón por la que es importante dar a conocer estas historias. Los pacientes a quienes se les dijo previamente que no había más que pudiera hacerse, deben saber que hay probablemente una solución”.
El Dr. Mohsen enfatiza que los pacientes a quien se les ha negado una cirugía en otro lugar o que continúan luchando con insuficiencia cardiaca que va empeorando no deben asumir que no tienen ya ninguna otra opción.
Para la paciente Campbell, este gran avance significa regresar a la vida que pensó que estaba perdiendo. “Estoy lista para comenzar a caminar nuevamente”, dice. “Estoy lista para regresar a atender mis plantas”.
El artículo original fue publicado por Loma Linda University Health en su sitio de noticias.
Traducción – Gloria A. Castrejón