17 de marzo de 2026 | Bangkok, Tailandia | Marcos Paseggi, Adventist Review
“En un mundo que se está desintegrando, Dios llama a su iglesia a moverse en la dirección opuesta”, dijo hace poco el presidente de la Asociación General, Erton Köhler, a un grupo de unos 400 líderes adventistas del séptimo día que asistieron a una cumbre regional en Bangkok, Tailandia. Fue la presentación más reciente de una gira vertiginosa que ha llevado a Köhler a compartir ese mensaje por regiones eclesiásticas de todas partes.
Según Köhler, la integración no es una estrategia administrativa, sino una necesidad espiritual para la Iglesia Adventista del siglo XXI. “Significa que todos avanzamos en la misma dirección con un propósito compartido y un compromiso común”, enfatizó. ¿El beneficio? “Unidos somos más fuertes. Vamos más allá. Llegamos más rápido”, dijo Köhler. “Y abrimos la puerta para que el Espíritu Santo actúe entre nosotros”.
Ben Thomas, director de tecnología e información de la División de Asia Pacífico Sur (izquierda), escucha a Ryan Micua, director de TI en la División de Asia Pacífico Sur (en la pantalla), en una presentación conjunta en Bangkok, Tailandia, el 4 de marzo. [Fotografía: Marcos Paseggi, Adventist Review]
Aunque las definiciones optimistas del líder adventista puedan parecer a veces poco más que pensamientos aspiracionales, los departamentos de tecnología e información (TI) de dos divisiones de la iglesia mundial están dando pasos claros para integrar sus operaciones y colaborar de una manera que pueda aumentar la eficiencia y reducir los costos en todos los ámbitos. Durante la reciente Cumbre de Liderazgo de Asia Pacífico Sur (SSD) en Bangkok, Tailandia, los directores de TI de la SSD y de la División del Pacífico Sur (SPD) compartieron algunos de los pasos que están dando para agilizar y alcanzar la sinergia en sus operaciones.
El 5 de marzo, Ben Thomas de la SPD y Ryan Micua de la SSD compartieron algunos de los pasos concretos que están dando para unificar sus capacidades tecnológicas en una sola organización de servicios. Su presentación abordó cuestiones tales como el gobierno conjunto, un modelo operativo de recuperación de costos, precios transparentes basados en el uso y dotación de personal multinacional que combine capacidad operativa madura y acceso a talento especializado. También hablaron sobre la conexión de la iniciativa con la dirección más amplia de la misión digital de la iglesia, destacando cómo el gobierno y el diseño de los servicios pueden preservar la responsabilidad eclesiástica y reducir riesgos mientras amplían el alcance del ministerio digital.
Erton Köhler, presidente de la Asociación General, discute la necesidad de “avanzar en la misma dirección con un propósito compartido y compromiso común” durante la Cumbre de Liderazgo de la División de Asia Pacífico Sur en Bangkok, Tailandia, el 4 de marzo. [Fotografía: Marcos Paseggi, Adventist Review]
En nuestros esfuerzos por llegar a grupos de personas en todas las regiones eclesiásticas del mundo, la tecnología ciertamente puede marcar la diferencia, enfatizó Thomas al comienzo de su presentación. En ese sentido, una pregunta clave, dijo, es: “¿Cómo podemos usar la tecnología no solo como una herramienta en la administración, sino más bien como una herramienta que nos permita realizar misiones directamente?”
Micua, que se presentó a la distancia tras quedar varado en un hotel de Dubái debido al actual conflicto en Oriente Medio, estuvo de acuerdo. “La iglesia no se dedica a la tecnología; la iglesia se dedica a salvar almas”, recordó a los líderes regionales. “La tecnología no es la misión, pero faculta y hace realidad la misión. Así que nuestra tarea como líderes no es dirigir TI; nuestra tarea es asegurar que la tecnología esté diseñada… y financiada para servir bien a la misión”.
Para ello, Micua apeló a “tratar la tecnología como una cualidad de la misión” de la que los líderes son administradores. El objetivo es que “la tecnología apoye consistentemente la misión”, enfatizó.
Qué implica el nuevo modelo
Este trasfondo filosófico conduce naturalmente a algunas preguntas clave, dijo Micua. “Si la tecnología es esencial para la misión, ¿qué deberíamos esperar de nuestros equipos de tecnología?”, preguntó. Es una pregunta que los líderes de tecnología deberían esforzarse por responder y que ha llevado a la SPD y a la SSD a idear formas de combinar esfuerzos para evitar duplicaciones y aumentar la eficiencia.
Durante su presentación en la Cumbre de Liderazgo de la SSD en Bangkok, Tailandia, Ben Thomas, director de TI de la División del Pacífico Sur, dijo que una pregunta clave es cómo utilizar la tecnología como herramienta para la misión. [Fotografía: Marcos Paseggi, Adventist Review]
, que sirve tanto a la SSD como a la SPD. “Reúne servicios básicos, incluyendo soporte, ciberseguridad, plataformas y pericia”, informó.
Al ser una iniciativa multinacional, es posible combinar capacidad operativa con talento experto según sea necesario, sin importar de dónde provenga, explicó Thomas. Al mismo tiempo, compartió lo que la iniciativa no es. “No es un llamado a la centralización por sí misma; la clave es conseguir un modelo de servicio consistente, resiliente y fiable que fortalezca nuestra misión y reduzca nuestro riesgo compartido”.
Cómo puede darse en la práctica
Como parte de un servicio unificado de TI, los líderes de TI de ambas divisiones están trabajando para establecer una única organización unificada de servicios compartidos de TI que sirva a ambas divisiones con apoyo de la Asociación General, informaron los líderes de TI. Otro objetivo es operar bajo una base estricta de recuperación de costos, de modo que las tarifas se correlacionen estrechamente con el servicio prestado, y utilizar niveles de precios justos que funcionen tanto para regiones desarrolladas como para regiones en desarrollo.
Thomas explicó que los líderes están imaginando un modelo de provisión de servicios que funcione como un servicio de TI compartido para entidades en toda la SSD y la SPD. “Ofrecerá servicios en régimen de voluntariado para respetar la autonomía local y permitir una adopción gradual”, informó. “Entonces el servicio facturará a cada entidad por los servicios específicos utilizados”.
“La tecnología no es la misión, pero faculta y hace realidad la misión”, dijo Ryan Micua, director de TI en la División de Asia Pacífico Sur, durante su presentación del 4 de marzo en Bangkok, Tailandia. [Fotografía: Marcos Paseggi, Adventist Review]
Ventajas financieras
El modelo también puede proporcionar un marco financiero sostenible, aseguró Thomas a los líderes regionales, ya que las tarifas reflejarían únicamente el costo de entrega y los clientes pagarían únicamente por los servicios que consumen. Micua concordó con él. “La sostenibilidad es una prioridad para esta iniciativa, y sin duda es una de las claves para que este modelo compartido funcione», afirmó. «Esto va de mayordomía, no de beneficio.»
En ese sentido, Thomas mencionó los beneficios de la fijación de precios por volumen compartido. Explicó que esto puede llevar a la firma de contratos maestros, lo que resulta en precios unitarios más bajos. “Los ahorros se trasladan entonces a la reducción de costos o tarifas de servicio”, dijo, “y los beneficios aumentan a medida que más entidades se unen”.
Líderes adventistas de toda la División de Asia Pacífico Sur escuchan las presentaciones en Bangkok, Tailandia, el 4 de marzo. [Fotografía: Marcos Paseggi, Adventist Review]
Próximos pasos
Micua explicó que, en lo que respecta a los servicios de TI, el objetivo de la SSD y la SPD es que ambas divisiones se mantengan alineadas a lo largo del tiempo, incluso si las necesidades y el liderazgo cambian. En ese sentido, Thomas explicó que, como parte de un enfoque por fases, se están centrando inicialmente en la plataforma, incluyendo el correo electrónico, el almacenamiento, las comunicaciones y la seguridad. En una segunda fase, el plan es pasar a adquisiciones y licencias, luego a su servicio de ayuda y, finalmente, a la política de TI, las directrices y los estándares.
“Este enfoque fortalece los resultados de la misión al mejorar nuestra coherencia en todos los territorios”, contó Micua, “para que podamos construir resiliencia, poner en marcha el ministerio y combatir las interrupciones […]. El beneficio no es una TI más fuerte; es una base más sólida y segura para la tecnología integrada para la misión”.
Traducción de Marcos Paseggi