Yaily Valdés ayuda a traducir la Biblia a la lengua de señas en Cuba mientras promueve una mayor divulgación e inclusión.
8 de abril de 2026 | La Habana, Cuba | Libna Stevens, Noticias de la División Interamericana
Yaily Valdés nunca esperó que su vida diera un giro completo. Formada como abogada y posteriormente involucrada en la comunicación y el ministerio de medios, actualmente trabaja en la Sociedad Bíblica Cubana, donde ayuda a liderar la traducción de la Biblia a la Lengua de Señas Cubana.
“No conocía a ninguna persona sorda. No tenía ninguna conexión con ese mundo”, dijo Valdés. “Y hoy, no puedo imaginarme ni un solo día sin ellos”.
Lo que comenzó como un encuentro inesperado se ha convertido en la vocación de su vida.
Yaily Valdés hace la seña para la palabra “Dios”, como reflejo de su labor de llevar el mensaje de salvación a la comunidad sorda de Cuba por medio de la traducción de la Biblia en lenguaje de señas. [Fotografía: Libna Stevens/DIA]
El camino de Valdés hacia el ministerio para sordos no comenzó con un plan, sino con una conversación.
Mientras visitaba la biblioteca de la Sociedad Bíblica para estudiar, conoció a miembros del equipo de traducción y ofreció orientación legal sobre un proyecto que estaban abordando.
“Solo les ayudé como profesional, como alguien que conocía la Biblia”, expresó.
Ese momento llevó a algo mayor. Poco después, fue invitada a unirse al equipo.
“Al principio me sentí extraña”, admitió. “Vengo de la comunicación, de los medios, pero Dios me trajo aquí”.
Lo que comenzó como una experiencia desconocida pronto se convirtió en una vocación, ya que aprendió la lengua de señas y se involucró profundamente en el servicio a la comunidad sorda.
Yaily Valdez (al frente, segunda desde la derecha) se une a otros traductores de Bolivia, Cuba y Ecuador, junto con traductores de lenguas indígenas de Colombia y Venezuela, durante una reciente formación en traducción bíblica organizada por las Sociedades Bíblicas Unidas de Colombia. [Fotografía: cortesía de Yaily Valdés]
Hoy día, ejerce como asistente y coordinadora general del proyecto de traducción de la Biblia en lengua de señas, una iniciativa a largo plazo que se ha llevado a cabo en Cuba durante más de 14 años.
Traducción de la Biblia a un lenguaje visual
La obra es compleja y profundamente deliberada, explicó. A diferencia de las traducciones escritas, la Biblia en lengua de señas se produce íntegramente en formato de video.
“Estudiamos el texto y luego lo transformamos a señas”, explicó Valdés. “No es solo traducir palabras: es traducir significado”.
Dado que muchos sordos de Cuba tienen acceso limitado al español en toda su profundidad, la traducción requiere ampliar conceptos que el público oyente suele dar por sentados.
“Para una persona que oye, si digo ‘Jesús vino’, entiende todo: su nacimiento, su vida, su muerte”, dijo. “Pero para el sordo, tengo que explicar cada parte de esa historia”.
Yaily Valdez (centro) se une a otros traductores de Venezuela y Bolivia durante una reciente formación en traducción bíblica en Colombia. [Fotografía: cortesía de Yaily Valdés]
El equipo de traducción, compuesto por dos oyentes y cuatro participantes sordos, trabaja de forma colaborativa para asegurar que el mensaje sea tanto teológicamente preciso como culturalmente significativo.
Una misión más allá de la traducción
Para Valdez, miembro de la iglesia adventista de Playa en La Habana, el proyecto va más allá del lenguaje: trata sobre el acceso a la salvación.
“Mi pasión es llevar la Biblia y su mensaje de salvación a la comunidad sorda de Cuba”, expresó.
La necesidad es significativa. De los más de 57 mil sordos de Cuba, solo un pequeño porcentaje se identifica como cristiano.
“Necesitan conocer a Jesús”, dijo simplemente.
Yaily Valdés (izquierda), asistente de proyecto de la Sociedad Bíblica Cubana, aparece en una foto junto a la Dra. Isela Trujillo (en el centro), una respetada antropóloga y estudiosa de la Biblia, y Disney Ortíz (derecha), intérprete de Lengua de Señas Cubana, durante un evento de formación en traducción. El logotipo detrás de ellos simboliza a Dios por encima de la Lengua de Señas Cubana. [Fotografía: cortesía de Yaily Valdés]
“¿De qué sirve invitarlos si nadie puede interpretar?” preguntó.
Para abordar eso, Valdez ha estado formando activamente a miembros de la iglesia y a futuros pastores, ayudándoles a comprender tanto la necesidad como la oportunidad.
“No solo estamos creando conciencia, sino que estamos fomentando la sensibilidad”, explicó.
“Lamentablemente, todavía hay un ministerio muy limitado para los sordos dentro de la iglesia”, añadió, señalando los esfuerzos continuos por fomentar y desarrollar el trabajo a nivel local.
Convertirse en puente
Valdez describe su papel no como traductora, sino como puente.
“Me di cuenta de algo que nunca había entendido antes: que cuando la Biblia dice ‘cada nación, tribu y lengua’, también los incluye a ellos”, expresó.
Intérpretes de la Sociedad Bíblica Cubana imparten una sesión de formación sobre lengua de señas y cultura de los sordos para miembros de iglesia en la iglesia adventista del Seminario de La Habana, Cuba, ayudando así a formar a nuevos trabajadores para que ofrezcan sus servicios a la comunidad sorda. [Fotografía: cortesía de Yaily Valdés]
Por medio de su trabajo, colabora estrechamente con miembros sordos del equipo, ayudando en la exégesis bíblica, el contexto histórico y la precisión teológica, asegurándose de que el mensaje sea comunicado fielmente.
“Son mis maestros”, dijo.
A pesar de provenir de diferentes denominaciones, el equipo se ha unido gracias a un amor compartido por Jesús y su evangelio, formando lo que ella describe como una familia espiritual, explicó Valdés.
Una vida transformada
Lo que empezó como una oportunidad profesional ha transformado todos los aspectos de su vida.
“Esto ha cambiado mi vida y la vida de mi familia”, dijo.
Ahora pasa gran parte de su tiempo con la comunidad sorda, viajando, aprendiendo y sirviendo junto a ellos. Incluso su hijo pequeño ha empezado a aprender el lenguaje de señas.
Yaily Valdés (al frente a la derecha) y el equipo de la Sociedad Bíblica Cubana se reúnen tras una sesión de formación en la Escuela Luz en 2025, como parte de los esfuerzos por equipar a trabajadores para el ministerio a la comunidad de sordos.[Foto: cortesía de Yaily Valdés]
Un sueño para la iglesia
La visión de Valdez va más allá de la traducción.
“Sueño con ver a personas sordas que sean bautizadas en iglesias adventistas de Cuba”, expresó.
Señala regiones como Guantánamo y Holguín, donde grandes poblaciones sordas siguen siendo en gran medida inaccesibles.
“Sé que la iglesia puede llegar a ellos”, dijo.
A pesar de los desafíos, como lo son la limitada conciencia y la necesidad de una participación mucho mayor, puede ver progresos. “En los últimos meses, estamos viendo corazones más receptivos”, expresó.
Los participantes muestran sus certificados tras completar una capacitación en lengua de señas y cultura sorda, dirigida por intérpretes de la Sociedad Bíblica de Cuba en el Seminario Evangélico en La Habana, Cuba, en enero de 2026. El pastor Jenaro Jiménez (abajo a la izquierda), pastor adventista, sostiene su certificado junto al grupo. [Foto: Cortesía de Yaily Valdés]
Al mirar atrás, Valdés reconoce que esta travesía nunca fue accidental.
“Nací para esto”, expresó.
Su historia es un recordatorio de que la misión a menudo comienza en lugares inesperados y crece por medio de la disposición a responder.
“Dios te pone allí donde te equipará”, expresó. “Esto no es solo emoción. Es compromiso”.
Y para Valdez, ese compromiso continúa mediante una señal, una conversación y una vida a la vez.
Traducción de Marcos Paseggi